Valeria's profileValolopez (Doña Nadie) PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
April 16 I said to my soulLe dije a mi alma, permanece quieta y espera sin esperanza
pues la esperanza será esperanza por la cosa equivocada; espera sin amor
pues el amor será amor por la cosa equivocada; empero, existe la fe
Pero la fe y el amor y la esperanza están todas en la espera.
Espera sin pensar, pues no estás preparada para pensar;
así la oscuridad será la luz y la quietud el movimiento.
T.S. Eliot (traducción) I said to my soul, be still, and wait without hope
For hope would be hope for the wrong thing; wait without love For love would be love of the wrong thing; there is yet faith But the faith and the love and the hope are all in the waiting. Wait without thought, for you are not ready for thought: So the darkness shall be the light, and the stillness the dancing. ~ T.S. Eliot ~
(The Four Quartets) April 07 La carta que nunca leerás (o tal vez sí)De pronto siento en ti una ternura hacía mi obligada, sabiendo que en el fondo no te importa mucho si esta relación funciona (una vez más) o no. No te culpo, me he sorprendido tal vez a mí misma en esa situación. De pronto quisiera esquivar esas ideas en mi cabeza y dejar que pasen; como un dolor de cabeza que se pretende ignorar y que tiempo después tomará una de dos vertientes: desaparecer o bien, convertirse en un irreversible cáncer; y probablemente sea esa segunda opción la que más miedo (no, no miedo, más bien temor) me da. Temor a lo que probablemente se advierte desde hoy. Y no es de sorprenderse, ya he pasado de ser para ti la novedad; no es culpa nuestra (cómo si aquí se tratase de buscar culpables) que no encontremos más diversión que en la cama. Ese es el segundo temor; que esto sea meramente sexual. (Pero aún así, siento mucho de lo que quisiera pensar que alguna vez fue).
Y por supuesto, cabe mencionar el tercero y probablemente el más difícil y doloroso de afrontar: la costumbre (sí, yo también pensé en esa canción) Y hay tanto que decir, pero a la vez tan poco que contar y he de confesar que el descubrir esa mirada de ternura obligada al verme, me desalentó por completo. Como cuando ves esa película que muchas veces llamaste tu favorita pero cada vez descubres que una y otra vez son los mismos diálogos y de pronto todo ya no es tan bonito.
Tal vez tengas en mente a alguien más. ¿Sabes? esas cosas siempre se sienten pero nunca he confiado en mis intuiciones, así que dejaré esa posibilidad al aire, pero me gustaría llegar a esclarecer la duda de tu regreso y he de ser sincera y confesar (cuántas confesiones, me siento como en catecismo; lo poco que recuerdo de él) que no me convencieron del todo tus argumentos de aquella noche en la cena. Y como buena fantasiosa constantemente pasa por mi cabeza la posibilidad de que te haya dejado por irse con alguien más y no quisiste quedar en desventaja, por eso regresaste al “malo por conocido”. Dejaré esa otra posibilidad al aire. Después de todo, las fantasías tienen su gran fundamento en la realidad.
Pero es infinitamente triste despertar un día y darse cuenta de la gran manera en que idealicé el pasado en alguna época de tu ausencia y ahora parece que mi recuerdo se las arregló (ingeniosamente) para excluir los episodios feos y con el resto construir la fantasía Hollywoodense del forever and ever que pudo haber sido pero que jamás se concretó.
¿Qué es esto? No es un adiós; no es un reproche, digamos que es producto de una profunda nostalgia y de la elocuencia que en mi sueño vino a mí después de haberme abandonado mucho tiempo. Así son los regresos de todas las cosas que se amaron (o creímos que amábamos, pues ya no estoy tan segura de la existencia del amor, así como del ratón de los dientes) Y este regreso (al de tú y yo) no ha sido intenso, (como en alguna remota ocasión lo imaginé) pero sí peculiar; todo a mi alrededor especula con ojos bien abiertos y es como si yo no hubiese salido a escena permaneciendo como mera espectadora de mi vida.
Me encuentro carente de voluntad en muchos aspectos y esto no es la excepción. Y claro, la inseguridad no puede faltar en este patético caso de mi vida irreal; no me permito creer del todo que estés tan convencido de regresar; es evidente que tus sentimientos no son los mismos. Por eso me gusta de vez en vez la idea de explorar nuevas tierras: sentirme novedad para alguien, sentirme elogiada y acariciada por ojos que me contemplan de forma extraordinaria. No me culpes; es parte de la vanidad (no sólo femenina) y nos gusta (y a veces necesitamos) esa dosis de cariño, de atención y procuración cuando todo alrededor se vuelve tan “familiar”. Familiar; qué connotación más absurda tomó ahora esa palabra.
Quiero alguien que piense en dedicarme canciones, quiero que me hagan sentir como la única en el mundo, aún a sabiendas de que soy sólo un parásito más en este lugar en que el tiempo se me pega como lodo al cuerpo. Sentirme necesitada, aunque sea por un ratito. Sentirme (y hacerte sentir) como alguna vez lo hicimos. ¿Crees que podamos? ¿Qué necesitas tú de mí?
Al tiempo le tengo miedo; tengo miedo de que lo mejor de nuestros años juntos ya haya pasado y luego descubrirme aferrada a ti como niña asustada y desesperada al ver que todo se va a la chingada. Y pensándolo bien, no tiene por qué ser tan mala la chingada.
Y por más que quiera, Francisco, no te puedo traicionar ni en mis pensamientos; contigo nunca he sido esa perra despiadada sin corazón que puede abrir y cerrar puertas a placer (que alguna vez pretendí ser, pero ni eso me sale bien).
Evito la palabra “amor” por ser tan trillada y por tan poco fiable. No estoy segura de que exista el amor. Tal vez nunca lo viví, tal vez sí, ¿tú qué opinas? Estoy casi segura de que tu respuesta será el eslabón perdido que me falte para completar la falacia o salir del error de una vez por todas.
Sólo sé que nadie debería quedarse sin una mano que estrechar, aún cuando esa mano no tenga un cuerpo. Como caminar de la mano de un fantasma que fue hombre hace ya tiempo atrás. ¿Te acuerdas? Caray, era yo apenas una niña cuando paseaba contigo (tienes razón, antes caminábamos mucho). Me siento tan expuesta al saber todo lo que me sabes. Es una rara situación entre triste, nostálgica, melancólica, hermosa y con un poquito de coraje.
Y a pesar de mis miedos, puedo luchar contra el tiempo, pero no contra un fantasma, y menos contra el fantasma de alguien que aún sigue vivo. Es una lucha sin sentido, y si ese es el caso, prefiero retirarme de la batalla y permanecer en la sombra; convertirme tal vez yo misma en fantasma.
Pero volviendo al tema de definir qué es esto que lees, digamos que es un “compartir universos posibles” ante algo que a mis ojos se asoma como un problema más a la cubeta pero que en esta calurosa noche en particular no quiero echar en saco roto.
¡Por supuesto que espero una respuesta tuya! Aunque sea a sólo una de tantas posibilidades que tiré al aire aquí; las estudiarás y me darás el veredicto, no como acusad(o)(a) ante juez, sino como una mera respuesta a una (o varias) preguntas casuales, sin animosidad de conflicto, sino todo lo contrario.
Sinceramente tuya (jaja siempre quise poner eso en una carta) Yo. |
|
|